CUBA

Playas paradisiacas, palmeras, agua turquesa y playas de fina arena blanca... quién no querría estar ahí ¿verdad? Pues si ese tipo de destino es el que más te gusta para tus vacaciones Cuba es tu destino. Situada en el archipiélago de Mar Caribe colinda al norte con Florida y las islas Bahamas, al oeste con México y al sur con las Islas Caimán y Jamaica. En solo 9 horas de vuelo directo puedes estar tomándote un mojito al son cubano. 

Porque no solo de playas vive el hombre en vacaciones, Cuba nos ofrece un rico mundo por descubrir, y por rico me refiero a abundante y no a riqueza material, porque no nos engañemos: son muy pobres. Toda la información que encuentras en la red sobre la República de Cuba cuando buscas en internet es maravillosa, que son muy felices y nuestro dinero para ellos es la panacea. Después de leer mil artículos sobre la isla y dando esa información por buena allí que te plantas. 

Después de desembarcar en La Habana intentas acomodarte al cambio de hora (6 horas menos) y comienza tu primera aventura: conseguir tu maleta. Estamos de acuerdo en que no es un país muy desarrollado pero resulta que solo hay una cinta por las que salen las maletas y en nuestro caso juntaron las de 3 vuelos. 2 horas más tarde y cargados de maletas hasta las orejas resulta que solo hay 15 o 20 carritos porta-maletas en todo el aeropuerto, así que como no tienes uno empujas todo como puedes rezando para que el taxi que nos mandaba el hotel aun estuviera esperándonos después de tanto retraso, cosa que en España seria impensable. Pues allí estaba ese señor, con una sonrisa de oreja a oreja y agradeciendo nuestras disculpas pero diciéndonos que en Cuba no había prisa, que eso era normal y que en vez de salir zumbando al hotel primero cambiáramos el dinero correspondiente en un puesto de cambio. 

Hablando de dinero, en Cuba hay 2 tipos de moneda: el CUC  y el CUP. Ambos están intervenidos por el régimen y no pueden salir del país. Eso de traduce en que no puedes cambiar tus euros hasta que llegas allí. Igual que hay dos monedas hay dos versiones sobre el uso de su dinero. La versión oficial es que el CUC es para turistas y tiene el mismo valor que el dólar y el CUP es de uso exclusivo de los cubanos para sus compras, de ahí que se suponga que un euro tuyo vale un pastizal para ellos para comprar sus cositas. Nada raro para los que solemos viajar y pasa en muchos países ¿verdad? Pues no y categóricamente no. Eso es un dato falso como la mayoría de las informaciones de que ellos son felices con poco. Son felices con poco porque no les queda más remedio, no han conocido otra cosa. Bajo el Régimen Comunista se esconde (o no tanto) una dictadura, de izquierdas pero dictadura al fin y al cabo. Con CUPs solo pueden comprar lo más básico como arroz, huevos, azúcar o harina pero el resto de cosas  de comprar en CUC, o sea a precio de dólar. Teniendo en cuenta que un buen sueldo en Cuba son 9 CUC y una pasta de dientes vale 3,5 CUC pues tú mismo puedes echar las cuentas. y entonces es cuando te das cuenta de que casi todo lo que has leído sobre el país, excepto lo que tiene que ver con su naturaleza y su arquitectura está modificado y falseado porque toda la información está destinada por el dichoso Régimen. 

En nuestro caso nos alojamos en La Habana en un hotel pero también cabe la posibilidad de alojarte en casas particulares y reguladas, porque nadie puede ganar un duro sin que el estado se entere. Las casas las debes llevar reservadas desde España porque a la hora de rellenar tus papeles de entrada al país en el avión te piden una dirección al menos donde poder localizarte. Si eres muy aventurero la opción de las casas está muy bien. En nuestro caso, como os decía, teníamos un hotel en La Habana vieja, y La Habana vieja es vieja con ganas. Edificios majestuosos en ruinas, el aire de lo grande que fue la cuidad se respira en cada esquina. La capital de la que fuera que fuera colonia española fue construida a semejanza de su ciudad gemela Cádiz y muchos edificios son prácticamente iguales. El aire bucólico y decadente te envuelve a cada paso mientras no puedes creer que te encuentres en un país en esa latitud y en este siglo y que la vida funcione de esa forma. 

Nosotros decidimos pasar 3 días en La Habana y ciertamente te cautiva. La ciudad está despierta desde las 6 de la mañana con las gente en las calles haciendo sus quehaceres antes de que el calor y la humedad se adueñen del día. El ritmo de la ciudad es pausado porque, como ellos dicen, la prisas matan. no hay lugar de la cuidad que visites en el que no haya gente sentada en las puertas de sus casas, muchas de ellas derruidas o a medio caerse. Casas en las que se ha derrumbado el tejado o la escalera para subir a la primera planta y entonces ellos viven en el portal, pero siempre con una sonrisa y llenos de amabilidad hacia el turista, porque de ellos viven. Sus triquiñuelas para ganarse unos pesos  son incontables y le echan una imaginación y un morro impresionante, tanto que acabas cayendo hasta que le coges el ritmo a su vida y formas parte de ella de una forma más consciente. La música invade cada calle y no es raro ver a gente bailando por donde vas. Lo mejor que puedes hacer es madrugar un poco e ir perdiendo por sus calles, tétricas pero con esa majestuosidad decadente, o por el malecón o la plaza del Capitolio, como si la vida en la ciudades hubiera paralizado hace 50 años y desde entonces tampoco se ha hecho nada por la ella. 

A pesar de lo que te pueda parecer es de los sitios más seguros del mundo. Las justicia es muy dura y nadie se la va a jugar. Puedes andar tranquilamente por las calles de noche, a pesar del miedo que te pueda dar. Hay calles en las que no hay una sola farola o con suerte una en el m medio de la calle, pero aun así no te lo piensas y caminas y te pierdes descubriendo su vida nocturna. No te extraña que grandes personalidades del mundo del arte o el cine hayan pasado largas temporadas en la ciudad. Sus coches antiguos, almendros que ellos les llaman, te fascinan a sus paso. La mayoría son taxis y te van pitando al pasar por si quieres que te lleven a algún sitio o enseñarte la ciudad por un puñado de pesos. 

Lo que tienes que olvidar al llegar, a parte de las prisas, es el wifi. Como tantas cosas en la ciudad está vetado. Solo puedes tener wifi comprando unas tarjetas de 1 hora o 30 min de duración que solo funcionan en algunos hoteles y en alguna plaza grande, todo depende del tipo de tarjeta que compres o tengan y suelen salirte por unos 2,5 CUC. A pesar de tener internet hay paginas que no podrás visitar, pero Instagram y Facebook sí. Eso sí, todo lo que escribas será monitorizado. También es raro tener tv, son pocos los sitios que tienen y solo se ven los canales autorizados. La televisión es una ventana al mundo y no interesa que los cubanos vean como se vive fuera. Haciendo amistad con la recepcionista de nuestro hotel nos contaba con confianza cosas que nos hicieron replantearnos nuestro viaje. En su caso cobraba 8 dólares por trabajar 48 horas seguidas y librando 24, y era muy afortunada por ello. Tardaba 2 horas en llegar al trabajo en un autobús de mala muerte. Pero se sentía afortunada porque podía tener propinas de los clientes que era de lo que ella realmente podía vivir. Nos comentó  por ejemplo que hay trabajadores de mantenimiento de la televisión que te podían poner señal en tu antena por un "módico" precio pero que daba igual, porque de vez en cuando una furgoneta iba haciendo batidas por las calles y desactivando las antenas de las televisiones, haciendo que volvieras a quedar desconectado del mundo. Tampoco pueden tener un pleno derecho sobre su dinero o vivienda, ni siquiera las cosas que compran. Te animo que si visitas el país o la ciudad no hagas solo el guiri, sino que hables con la gente y cuando cojan confianza te cuenten sobre sus vidas y las realidades que viven a diario, como el pueblo tiene cartilla de racionamiento y como se apañan con ella. De ella también aprendimos que el Arroz a la Cubana es un mito, que allí no lo comen porque es comida de putas.

Después de 3 días en la capital emprendimos nuestro viaje a Varadero, lo más cercano al paraíso que he podido experimentar. Una vez más nos sorprendió la amabilidad del cubano y al no haber reservado el autobús que nos llevaba con suficiente antelación nos quedamos en tierra, pero un taxi nos llevó por el precio del autobús hasta Varadero. Eso sí, a la cubana. El coche viejo, que no antiguo, solo anduvo 20 metros y ya se había estropeado. después de desmontar varias piezas del motor el conductor consiguió arrancar quitando un trapo que tenia una pieza lleno de aceite. Olvídate de cinturón de seguridad, y en nuestro caso ni siquiera había manivela para abrir la puerta desde dentro. Para salir hacia que quitar un cartón que hacía de cuña en la ventanilla par a que no se bajara, bajar la ventanilla y sacar el brazo para abrir desde fuera. Pero que no te sorprenda, eso es normal si te sales de lo que está orientado al turista, porque ellos viven así. 

Hicimos una ruta por la selva en lugar de ir por la carretera de la costa. Eso hizo que el paisaje fuera espectacular pero que en vez de tardar 2 horas tardáramos 4 y por el camino recogiéramos a la mujer del taxista en un pueblo y la lleváramos al trabajo al pueblo siguiente. Todo esto por unas carreteras que también se quedaron en los 50. También digo que volvería a hacerlo, todo lo que veíamos era precioso, esos pueblos coloniales con sus casas de colores eran indescriptibles. 

En Varadero vas a vivir lo que se llaman las vacaciones de tu vida. Resorts de todo incluido donde disfrutar de la vida en el trópico. Tomar el sol bajo una palmera bebiéndote un mojito delante de esas aguas sobre esa playa... Desde la cuidad tienes bastantes excursiones y actividades que hacer, aunque no hace falta salir del resort para tener de todo. Yo te recomendaría la visita a Cayo Blanco, la típica playa de las fotos a la que llegas en un catamarán con barra libre (de cuba libres, por supuesto) aunque olvídate de la Coca Cola, allí hacen la suya  y es bastante mala, pero lo disfrutarás igual. Al llegar al Cayo puedes hacer snorkel o simplemente nadar y disfrutar el lugar. En su restaurante comerás langosta, que es buenísima. Después si quieres podrás ir a una zona en la que hay delfines y podrás nadar con ellos. Al caer la tarde te llevarán de vuelta a tu hotel y verás atardecer en la playa como cada día. 

Tu vuelta a España tendrá un sabor agridulce. Por un lado habrás pasado una de las mejores vacaciones de tu vida, pero por otro al conocer la situación del país de primera mano te sientes incluso culpable. Os animo a que vayáis y disfrutéis de su cultura, su humor y su amor, de su buen ron y buenos puros, de las sonrisas en cada ventana y de esas ganas que tienen de abrirse al mundo, que el mundo los conozca y que puedan volver a ser lo que fueron.


TEXTO: SANTIAGO FERNANDEZ

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