Enrique Ramil.


Fotografía de ANA MAÑEZ

Enrique Ramil es un cantante genial, tiene una voz muy poco común y es fiel así mismo y a su forma de entender la música.

Tras esta entrevista, Enrique llevó a cabo un crowdfounding y ha conseguido llevar adelante VOLCANES, su nuevo trabajo.

Te conocemos de talent shows como Factor X o anteriormente de Operación Triunfo o corista en La Voz. Realmente llevas toda la vida ligado a la música, ¿no?

Sí, empecé con tres años en el coro de la iglesia que dirigía mi madre. Para mí era un juego y hacía lo que me gustaba. Desde los diecisiete años empecé a estudiar canto y con veinte me mudé a Madrid y me dediqué totalmente a la música.


¿Consideras que aparecer en talent shows o en televisión es una experiencia positiva para ti como artista?

Siempre intento quedarme con lo bueno. En ocasiones he tenido menos éxito de lo que me hubiera gustado, o me da un poco de pena alguna situación que he vivido y que podría habérmela ahorrado. Esto también te viene bien porque haces callo y en un futuro puedes afrontar mejor según qué situaciones.


Como artista, te ha ayudado. ¿Te ha hecho mejorar o has aprendido algo?

Hay diferentes formatos en televisión; en algunos sí que he aprendido como en Operación Triunfo. En mi edición puedo decir que es una academia de alto rendimiento, donde tienes que seguir dietas, horarios y donde también aprendes a cantar.

Teníamos dos horas de pilates todos los días.

Por ejemplo, en Factor X, lo que yo sentí que querían allí era artistas completos, siendo ya un “producto terminado”; cantantes ya hechos con el producto muy claro. Allí pude asumir mis riesgos y todo lo bueno o malo que pudiera pasar dependía de mí. Me dieron toda la libertad creativa del mundo. Factor X fue una forma de mostrar lo que soy como artista y cómo quiero seguir desarrollando mi carrera.


¿Antes de Factor X hiciste las maletas y te fuiste a Londres dos años? ¿Nos cuentas cómo fue esta aventura?

Después de Operación Triunfo me quise asegurar un dinero y tener una estabilidad que haciendo bolos antes no tenía. Empecé a dar clases de canto seis días a la semana, y esto creo que me hizo perderme y me volví una persona gris. De lunes a sábado, todos los días, hacía lo mismo y al final de la semana ya no quería saber nada de la música, quería estar en silencio. Me gustaba dar clases, pero estaba muy perdido y me quise plantear de nuevo mi vida. Viendo que no había nada que me atara, terminó el curso y me fui a Londres con un dinero que tenía ahorrado en el “bote de no de fumar”.

Me fui a Londres, compré mi equipo de música y empecé a cantar en la calle. Estuve dos años con la única obligación de buscar un lugar donde poder cantar. Recuerdo esa época como una de las más felices de mi vida, por no decir la más feliz. La gente era muy agradecida.


¿Cómo termina esta aventura en Londres?

Un día, estando en la calle cantando, me vio Michelle Visage (conocida cantante, DJ y productora de música) y me dijo que no entendía qué hacía cantando en la calle, que necesitaba seguir avanzando. “¿Cuál es el siguiente peldaño? ¿Vas a dejar que la vida lo decida por tí?” Es una persona que admiro muchísimo y después de la bronca, decidí volverme a España. Un mes después aquí estaba.


¿Por qué es tan complicado triunfar en España como artista, en el mundo de la música? Y más, teniendo talento...

Yo lo veo de la siguiente manera. Si tienes talento y tienes escrúpulos y eres fiel a ti mismo, estás jodido.

Yo valoro mi trabajo. Y si tengo que recurrir a un crowdfunding para que mis seguidores me apoyen y colaboren pues lo hago.


¿Piensas que las personas que habláis claro tenéis más difícil llegar a ese éxito?

Nos es cuestión de hablar claro, es en realidad porque no pasamos por el aro. Si me pusiera a hacer el indio, no me costaría seguramente sacar un hit del verano yendo con un productos adecuado. Pero esto implicaría «cagar» por encima de mis creencias y de todos esos años en los que me he formado y he currado a pico y pala. No me duele que haya gente que se “venda” a lo que “vende”, pero sí me duele que ninguna multinacional crea que hay mercado para lo que yo hago.


Entonces ser fiel a uno mismo... ¿No es un precio demasiado grande el qué hay que pagar?

Sin duda, pero yo soy más ambicioso que todo eso. He cantado para tres personas en la calle o para doscientas mil en el Orgullo Gay de Barcelona. Si no me apoyan las productoras estoy seguro que mis seguidores sí lo harán en mi crowdfunding, y a donde llegue será donde yo haya tenido que llegar.


Entonces, ¿piensas que las discográficas apuestan muy poco por los artistas con talento, igual apuestan más por perfiles superficiales?

No, creo que las discográficas apuestan por el talento, pero no arriesgan.


Enrique, sabemos que eres muy activo en redes social. ¿Crees que es necesario para cualquier artista serlo?

A veces me siento demasiado activo en redes sociales.

Cualquier chorrada que me pasa la tengo que contar. Lo positivo de todo esto es que es muy efímero y mañana las paridas en stories de Instagram se han borrado.

A la gente que le gusto, le gusto por cómo soy y en redes es lo que muestro, no solo las fechas y lugares de donde canto. Soy muy fan de los directos, suelo compartir inquietudes, pedir opinión, y luego la parte más aburrida, pero necesaria, hago promo de mis actuaciones.


Vimos que en uno de los directos estabas un poco caliente porque una discográfico rechazó tu nuevo proyecto. ¿Nos puedes contar un poco? ¿Qué paso?

Mi reacción sería la misma hoy, pero sí es cierto que no me gusta que la gente me vea triste porque yo quiero lo contrario, dar buen rollo y generar nuevas energías. Me gusta aportar algo positivo cuando me escuchan o me leen, ya hay suficiente con otros medios que están llenos de malas noticias o realidades que no nos gustan.

La cosa fue que yo propuse mi proyecto y me dijeron que no podían invertir en ello. No sabían como enfocarlo. Me dijeron que les gustaba mucho, pero que no era el momento o el país para venderlo.

Yo entiendo que no soy un producto fácil, pero les llevé algo que era bueno. Pensé que les podría interesar y me equivoqué.

Mi gente es la que me valora y lo van a poder ver pronto; en cuanto termine el crowdfunding, podrán escuchar mi proyecto y seguro que ellos lo van a disfrutar.


¿Lo diferente no es lo que atrae también al público?

Lo diferente atrae a alguna gente, pero una discográfica no apostaría por ello si no lo ve superclaro. Tampoco puedo hacer nada... cada uno hace con su dinero lo que quiere.


Tu proyecto, a pesar de no tener un apoyo económico, va a continuar. ¿No es así?

Exactamente, yo voy a por todas. No puedo quedarme sin intentarlo. Asumo que una multinacional no cree en el proyecto pero confío en que mi público quiera más de mí y me apoye.


Para terminar. ¿Qué sueños tienes por cumplir?

Mi gran sueño se resume en seguir viviendo de lo que me gusta, cada vez mejor. Cuando me vaya a morir, me gustaría buscarme en Google y no arrepentirme de nada.



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